En
la antigua Grecia nació un joven llamado Faetón que era el hijo ilegítimo de
Climena y Helio. Helio era conocido también como Apolo, dios de la luz y
la verdad o el dios del sol. Faetón alardeaba con sus amigos de que su padre
era el dios sol. Estos se resistían a creerlo pero Faetón tampoco conocía
a su padre y llegó a dudar. Faetón le pide a su madre que le diga la verdad, y
ésta le envía al mismo Sol para que sea Él quien se la confirme.
Faetón
visita a Apolo en su palacio construido en la cima de las cumbres terrestres.
El Sol no sólo le aseguró que era hijo suyo y de la ninfa Climena, sino que
quiso probárselo concediéndole cualquier deseo. Faetón le dijo a su padre
que su deseo era hacer lo mismo que hacía él todos los días, conducir su carro
de fuego en el viaje del Astro por el firmamento. Helio se arrepintió
inmediatamente de su promesa y le advirtió que ni Zeus que domina el rayo de
los hombres y gobierna a los dioses lo podía controlar. Faetón insistió
diciéndole que si era realmente su hijo podía hacer lo mismo que hacía
Él. Finalmente Helio, atrapado y apesadumbrado por la promesa que ha
pronunciado, debe ceder al peligroso deseo de su hijo, un débil mortal.
Helios
no cesaba de hacerle recomendaciones. Debía mantenerse siempre en el medio, ni
muy alto ni muy bajo y seguir el mismo rumbo que él recorría en forma
cotidiana. Le advirtió que condujera sin apuros, que los caballos se
deslizarían solos y que su alineación debía ser perfecta. Faetón subió al carro
de oro del sol tirado por caballos en llamas. Y las diosas de las
Horas le acomodaron los arneses de oro. Faetón partió y los alados
corceles lo llevaron hacia lo alto perdiéndose en los cielos e iniciando el
camino del nuevo día.
Pero el carro se movía demasiado y los caballos se
asustaron. Faetón no logró dominarlos y perdió el control. Primero se fue
demasiado alto, haciendo que la tierra se enfriara y chocando con cuerpos
celestes lo que provocó un verdadero caos cósmico. Luego bajó demasiado y chocó
con la tierra. La vegetación se secó convirtiendo en desierto la mayor
parte de África y quemando la piel de los etíopes hasta volverla negra. Los
estragos y sufrimiento que causó en el mundo hicieron que Zeus interviniera
para detener el caos, lanzando un rayo fulminante sobre Él, quien finalmente
cayó mortalmente herido al río Erídano.
Ha este resumen se le adjunta un breve video explicando el mito: